Sin pelos en la lengua. Así se mostraron los estudiantes de varios institutos de Don Benito en un debate sobre prejuicios sociales, organizado por el Ayuntamiento y la asociación Open Minds y celebrado en el IES Donoso Cortés. Preguntas como «¿por qué a los gitanos no les gusta trabajar? o ¿por qué los musulmanes no respetáis a las mujeres?» fueron formuladas sin tapujos por los alumnos dombenitenses poniendo el dedo en la llaga y directos, sin rodeos, a tratar de despejar algunos de los principales prejuicios latentes en la sociedad.
En el patio de butacas del salón de actos del 'Donoso Cortés' se situaron los alumnos, que, al estilo del programa televisivo 'Tengo una pregunta para usted' formularon de manera incisiva preguntas que en algunos momentos sonaron fuertes a representantes de cinco colectivos que aguardaban en el escenario su turno para responder.
El debate no podía comenzar con un ejemplo más clarificador. Armand Bogaarts, holandés y alma máter de la asociación Open Minds, daba el pistoletazo al coloquio comentando cómo conoció a su mujer, de nacionalidad española. «La ví y me dirigí a ella bailando un pasodoble, dando palmas y diciendo olé. Le sentó fatal, porque aunque en otros países se asocie al español con toros y flamenco, solo se trata de un prejuicio».
La alumna Isabel Bermejo no tuvo reparos a la hora de preguntar «¿por qué los hombres gitanos someten a las mujeres?». Guadalupe Fernández, de la Fundación Secretariado Gitano, respondió diciendo que «se trata de una generalización. Las mujeres somos muy respetadas y además el maltrato es un problema que afecta a toda la sociedad, como vemos en los medios de comunicación. Hace unos años en España las mujeres no podían ni siquiera votar y se ha avanzado mucho en igualdad, aunque es cierto que a las mujeres gitanas nos falta evolucionar en ese sentido un poco más».
Nicolae Bolován, joven rumano que trabaja de cuidador social en Don Benito, tuvo que escuchar cómo otro estudiante le preguntaba «¿por qué traéis a vuestros hijos de Rumanía y los tenéis robando en la calle?». La respuesta de Bolovan fue contundente: «existe una minoría rumana que intenta eludir las normas y las leyes del país que le acoge. La mayoría sí procuramos cumplir con nuestras obligaciones».
«¿Por qué los musulmanes no respetáis a las mujeres?», preguntó Carmen Aliseda. Idris Smouni, que regenta un bazar en Don Benito, respondió que «no es verdad. Nuestras madres, hijas y esposas son mujeres, ¡cómo no las vamos a tratar con respeto!». Este representante de la comunidad islámica admitió no obstante que existen países que están más avanzados, como los del Magreb, y hay estados más radicales, como la zona de Pakistán.
«¿Existe en las parejas homosexuales una persona más masculina que otra?», preguntó Míriam Fernández al representante de la Fundación Triángulo, Francisco Javier Casado. Éste respondió que «la masculinidad o la feminidad vienen marcadas por la sociedad. En España la falda puede ser ejemplo de feminidad y en Escocia de masculinidad».
«Algunos te miran con compasión y otros con rechazo». Así respondió Juani Parra, discapacitada, a la pregunta «¿cuándo sales a la calle te miran de manera diferente» de la joven Valeria Cerrato. En total fueron veinte preguntas como estos ejemplos: «¿por qué los rumanos causan molestias a los vecinos? , ¿por qué hay tanto analfabetismo en los gitanos?, ¿entorpece la religión a los musulmanes al cumplir en su trabajo?».